Este fragmento del artículo titulado “Víctor, victoria; siempre. O casi siempre” firmado por Jesús Cuadrado, aparecido en Creativa nº 1 y luego en el libro publicado por Recerca en 2003, “Víctor de la Fuente. Homenaje” (que es del que dispongo), me ha resultado muy curioso todas las veces que lo he leído. Lo copio aquí tal cual y coloco unas imágenes de referencia:
“Es que tienen seis dedos”. Y lo afirmó tal que así, cual profesor de la Eso, o sea; tan seguro que yo, intimidado – cómo no, era él, Víctor –, solté lo de “¡Ah!” y pasé a otro tema (me calle lo que me pensé: pero, compa, y tal, si es un plantígrado, y tal).
Es decir, que por ahí, por su Mathai, creo, salía un oso con una garra de seis uñas, y solté lo de “cuidado, tiene seis dedos”; y él, ya dije, “es que tienen seis”, y tal.
Pero no porque fuera, qué sé yo, un úrsido del oligoceno, entendedme, o de sus finales; no, era un oso de Víctor y tenía seis dedos. Y fin de la discusión. Aún hoy, cuando me cae un documental, me vigilo en el atisbo – casi con terror de colegial – por si apareciera uno de los de Víctor; un oso con manos de seis dedos. Porque Víctor era así: determinante. Las cosas son como yo digo, y no hay más. Qué me vas tú a contar, y tal.
Jesús Cuadrado
Estos son los osos que aparecen en las aventuras de Mathai-Dor “La captura del fuego”. A la izquierda un oso con seis uñas en la página cuatro del primer capítulo, aparecido en la revista Trinca número 34; y a la derecha otro oso, este sale en la segunda parte, en la página tres del capítulo decimotercero, también en Trinca, en el número 52.
Ahora os corresponde a vosotros opinar.