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miércoles, abril 30, 2008

TEXTOS DE NOVELA POPULAR. 04. RALPH WILSON.

En 1979 la Editorial Bruguera creo el sello editorial Ceres para sacar al mercado novelas eróticas de carácter popular. Bolsilibros como SEXY FLASH y SEXY STAR, y en un formato mayor las colecciones DIFERENTE y EXTASIS STAR, todas ellas con insinuantes portadas fotográficas y escritas por el amplio plantel de escritores de Bruguera como Martínez Fariñas, Caudet Yarza, González Cremona, etc. bajo distintos seudónimos.

“El obediente” escrita por Ralph Wilson (Juan Carlos Martini) apareció en el número 5 de la Colección Diferente, editada por Ediciones Ceres en 1979. La cubierta y la fotografía son de Jaime Ros y Paco Ruiz y las ilustraciones interiores de Durcast (Jesús Durán Castillo, aunque están firmadas como Bois ¿?)




El periodista Gerald Grover intentando ayudar a Karen Colvin, ingresa en una clínica psiquiátrica para rescatar a Richard Lynn, novio de esta. Allí se encuentra en manos de la pérfida doctora Brenda Brown, el manipulado doctor Anthony Andrews y el privilegiado paciente Jack Matton y su cohorte de obedientes. Descubre que Richard ha sido recluido por orden de su hermana Lucille que quiere hacerse con toda la herencia de la familia. Pero esa herencia la persigue mucha gente, sobretodo la Doctora Brown que hace de Richard un pelele en sus viciosos brazos. Mucho sexo, perversiones varias, drogas, secuestros y manipulaciones. Y muertes, muchos asesinatos para conseguir unos fines cuya conclusión nadie puede presagiar. Aquí va un fragmento:

“Entreabrí a duras penas los ojos y presencié una escena que ya hubiera podido resultarme familiar: la morena Lillian se estimulaba un pezón, echada sobre un cojín, mientras la rubia Betty acariciaba lánguidamente las nalgas desnudas de otra chica, que permanecía inmóvil a su lado.
Era, efectivamente, Karen Colvin.
Pensé que si sus nalgas merecían las caricias de Betty, ella debía estar aún viva.
Brenda Brown, recostada en el suelo, tenía los muslos abiertos y la falda recogida. Entre sus piernas, Richard Lynn cumplía el rol del perrito en busca de la galleta...
Yo sabía que estaba a punto de perder el conocimiento y las náuseas que de pronto me atacaron no mejoraban mis posibilidades...
Matton, de repente, lanzó una carcajada.
Me pregunté de qué demonios se estaría riendo, y a través de la niebla que enturbiaba mi mirada le vi desnudarse y enarbolar su considerable miembro.
– El amigo Groyer – dijo – se ha burlado de nosotros, Brenda. El no cree en la disciplina. Es un maldito anarquista de esos que piensan que pueden ir por el mundo con un código propio de valores. ¡Le haremos comprender cuán equivocado está!
– ¡Si, se lo haremos comprender! – dijo Brenda.
Empujó a un costado a Richard, quien cayó dócilmente al suelo, y se puso en pie.
Vino hacia mí y me escupió.
– Basura – dijo –. Eres pura mierda, Grover. Te advertí que no te pusieras en mi camino y lo has hecho. ¡Ahora lo pagarás!
Había más gente en la habitación. Pronto lo supe, puesto que advertí que alguien que no era Matton me alzaba. En seguida, otro hombre descargó con terrible potencia su puño en mi estómago.
Mientras caía de rodillas y luego daba con la cara en el suelo, deduje que este nuevo par de sujetos debían ser los «enfermeros» que habían ido en busca de Karen Colvin.
Me admiré de mi capacidad de deducción en una situación tan adversa. Pero no pude regocijarme durante mucho tiempo más.
El tío que lo había hecho antes volvió a alzarme y el que ya me había atizado volvió a hacerlo.
Admito que fue un buen golpe.
Me lo aplicó en el mismo sitio, exactamente, que el anterior. De modo que volví a caer, pero esta vez con la certidumbre de que ya no me quedaban fuerzas para intentar absolutamente nada.
Ellos también lo advirtieron, porque me dejaron allí y continuaron con la función que habían preparado para Karen.
Vomité como si mi organismo estuviese ejecutando una función vegetativa. Esto no me hizo sentir mejor, por cierto, pero supe que no perdería el conocimiento. Entreabrí los ojos. – Richard – dijo Brenda –, lame eso.
Señalaba con un dedo la hendidura del sexo de Karen Colvin.
Vi entonces cómo el hermano de Lucille, después de marchar a gatas hacia la muchacha, pasaba largamente la lengua por el conejito de su novia.
De pronto, Matton descargó un puntapié en las costillas de Lynn. Su objeto era apartarlo de la muchacha y lo consiguió. Quejándose, Richard se hizo a un lado.
– Esta niña tampoco ha sabido lo que es la disciplina, ¿verdad Brenda?
– Verdad, Jack.
– Pues ahora lo aprenderá.
Separó con sus manazas las prietas nalgas de Karen y la penetró brutalmente por el ano.
Ella se quejó lastimosamente mientras Brenda reía y Lillian se frotaba el otro pezón.
Como un animalito que repite indiscriminadamente sus costumbres, Richard regresó junto a Brenda y continuó lamiéndole el sexo.
Betty, de improviso, pretendió salir de la sala. Pero uno de los «enfermeros» corrió tras ella, la cogió por la cintura, la tumbó en el suelo y se le echó encima.
Betty comenzó a gritar como una gallina. Pero sus gritos no consiguieron evitar que la maquinaria del «enfermero» irrumpiese en su cavidad con inusitada violencia.
La intensa actividad desplegada en lo habitación debió de inspirar al otro «enfermero», que entonces se acercó a la morena Lillian.
– Levántate – le dijo él.
– Oh, no, cariño. Soy muy perezosa, ¿sabes? Échate tú, ¿quieres?
El no quiso.
Le arreó un revés, inclinándose apenas, que estuvo a punto de arrancar de cuajo la cabeza de la chica.
– De modo que eres perezosa, ¿eh? – le preguntó el «enfermero» –. ¡Pues ya te enterarás cómo trato yo a los perezosos, chica!
La cogió por el pelo y, tironeando de los rizos negros, obligó a Lillian a arrastrarse por el suelo hasta dejarla junto a Matton.
– ¡Venga! – le dijo entonces –. ¡Jack necesita más estímulos para poder enseñarle la esencia de la disciplina a esa chiquilla imbécil!
– ¡Sí! – bramó Jack Matton –. ¡Eso es lo que necesito! ¡Estímulos! ¡Muchos estímulos!
De modo que el enfermero situó los testículos del «hombre de la disciplina» en la boca de gruesos labios de Lillian. Luego empujó ferozmente a Richard, y mientras hundía varios dedos en la vagina de la morena, comenzó a funcionarse a Brenda Brown...
Volví a vomitar. Richard, excitado, tembloroso, febril, miró en torno. Vio a Karen sufrir la salvaje penetración de Matton y a todos los demás follando con violencia y desenfreno... Pero no encontró dónde desahogarse a gusto. Así que le vi sacar fuera su sexo y dar una vuelta, desconcertado, por la sala. Sin embargo, finalmente, tuvo una idea. Lo comprendí antes de que comenzara a hacerlo. Y traté de juntar fuerzas para incorporarme, coger mi revólver y reventarle el cerebro de un disparo.
Pero no pude hacerlo.
De modo que nadie le impidió a Richard Lynn arrodillarse frente a su novia e introducirle el sexo en la boca.
Karen Colvin le miró con los ojos desorbitados. El dolor y el espanto no fueron suficientes para que ella no comprendiese, en aquel momento, que se había equivocado totalmente al creer que Richard estaba en sus cabales...”

martes, septiembre 04, 2007

VÁZQUEZ EN DEMASSSIÉ.

Manuel Vázquez no solo firmó como Sappo en la revista Demmasssié, también publicó dos páginas con su verdadero nombre. Aparecieron en el número 2 y último de la citada revista de Ediciones Ceres.




Y con esto, termino de recopilar todas las colaboraciones de nuestro admirado y genial autor en esta publicación.

domingo, julio 01, 2007

PIN-UPS RECORTABLES BY VÁZQUEZ EN DEMASSSIÉ.

Si el otro día colocaba las portadas de Demasssié, hoy pongo las contraportadas. Estaban dedicadas a Miss Demasssié, muñequitas coleccionables. En el número uno apareció Pamela y Bárbara lo hizo en el dos. Se pueden pegar las hojas en una cartulina, recortar y pegar por la zona de numeritos. Una vez montadas se les abre las piernas y se sostienen solas. Los dibujos son de Manuel Vázquez, firmados con su seudónimo Sappo, en un estilo muy poco conocido.




martes, junio 26, 2007

RAF EN DEMASSSIÉ.

Dino, seudónimo de Raf (Joan Rafart i Roldán), es presentado en los créditos de la revista Demasssié como monitor de alpinistas. Estos personajes, los alpinistas, aparecen en la portada y en varios chistes del interior. Su misión es interactuar con la mascota de la revista, la guapa Patricia Bécquer, y con las fresquísimas de las cubiertas con chistes fáciles y directos. Os dejo las dos portadas de Demasssié con estos simpáticos personajes de Raf.




lunes, junio 04, 2007

ROBIN & SONIA DE SAPPO EN DEMASSSIÉ.

En una reciente entrada hacia referencia a la revista Demasssié y a unos personajes, Robin & Sonia, creación de Manuel Vázquez firmados como Sappo. Salovo Bill en los comentarios decia:

Salovo.- Una cosa que no me cuadra de “Demasssié” es lo de Robin & Sonia by Vázquez. ¿Pero eso no salía en Garibolo y el álbum de Gú-Gú? Me extraña que algo de una revista para adultos se publicara más tarde en una juvenil.

Dionisio.- Robin & Sonia lo dibujó Vázquez con el seudónimo de Sappo. Son las aventuras cachondas de dos náufragos en pelotas en dos islas desiertas muy cercanas. No se si el autor empleó a esos personajes en otras historietas más infantiles.

Salovo.- ¿Robin & Sonia by Sappo? ¿En pelotas? Pues los Robin y Sonia del Garibolo están firmados by Vázquez y están un poco más tapados.

Para sacar de dudas al amigo Salovo y a los demás visitantes, coloco las cuatro páginas de esos muñecos de Vázquez que aparecieron en los dos únicos números de la revista Demasssié editada por Ceres.






viernes, mayo 25, 2007

CHISTES GRÁFICOS. 03. BERNET.

Aprovechando que tengo la información sobre la mesa coloco un chiste gráfico de Jordi Bernet. Aparece en el número 2 de la revista Demasssié. Hablé un poco de esta revista hace unos días aquí.



Enlaces anteriores: 01. 02.

viernes, mayo 18, 2007

LOS STRIPTEASE EN LOS CÓMICS. 21.

Ediciones Ceres nació en el año 1978 como subsidiaria de Bruguera, aunque totalmente independiente, por la necesidad de esta de colocar en el mercado una serie de novelas de quiosco de carácter erótico que no tenían cabida dentro de la casa madre, por ser una editorial amable cuyos productos estaban dirigidos a un publico familiar. Así nacieron las colecciones Diferente, Sexy Star o Sexy Flash, todas noveletas guarras que rozaban la pornografía, literatura ligera para una lectura rápida sin pretensiones. Enrique Martínez Fariñas fue el coordinador de esta fugaz y desafortunada editorial que también editó novelas “de las de a duro” de otros estilos, como las colecciones Tam Tam, Metralla o Doble Juego.

Que porqué os cuento todo esto os preguntareis, ¿qué tiene que ver este rollete con los striptis comiqueros? Bueno pues que… Ediciones Ceres, sacó al mercado en 1980, la efímera revista de tebeos para adultos Demasssié, contando entre sus páginas con “Herma” de Pepe González, “Bimba” de Rafael Méndez, “Robin & Sonia” de Vázquez, “Gatita Girl” de Mascaró y “Las odiseas de Ulises” de Carlos Giménez. De este último son las dos páginas que coloco a continuación. Son las planchas 10 y 11 de la primera aventura de este Ulises erótico festivo titulada “Bienvenido a la isla de las Sirenas” que aparecieron en los números 1 y 2 de la mencionada revista Demasssié.





Otra versión de la misma historieta, remontada y con viñetas retocadas, apareció a partir del número 18 de Tótem el Comix, del que he extraído la secuencia. La coloco porque Giménez destapó más la última viñeta y para que la comparéis, coloco también el dibujo original que salió en la plancha 12, en Demasssié número 2.




Enlaces anteriores de stripteases: 01. 02. 03. 04. 05. 06. 07. 08. 09. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20.