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domingo, noviembre 04, 2007

MARCULETA HABLA SOBRE ERIC STANTON.

Como ampliación a la entrada de hace unos días sobre Edmundo Marculeta y Eric Stanton, coloco esta entrevista realizada por la revista Tótem al editor hispano de Stanton. También apareció en el número 13 de la citada revista. Estas dos fotos son de la página oficial de Eric Stanton, en la de la izquierda lo está pasando mal entre las piernas de su modelo y en la de la derecha le vemos dando instrucciones, a su mujer Britt (la alta de la derecha) y a su contrincante, para una sesión fotográfica.




Eric Stanton es, sin ninguna duda, el mejor representante del cómic sado mundial. A pesar de tratarse de una, digamos afición, minoritaria sus historias se publican en multitud de países y se cuentan a puñados los incondicionales de este sátiro autor americano, considerablemente desconocido por el público español, dada la restringida distribución de su material.

Recurrimos a Edmundo Marculeta por ser el amigo y mejor conocedor del autor americano, para intentar acercar este autor al gran público Ibérico.
TOTEM.– Explícanos quien es Stanton. ¿Cual es su lugar en el cómic actual?
MARCULETA.– Eric Stanton es, hoy, sencillamente el number one del dibujo erótico en los U.S.A. desde que su maestro, John Willie, falleció. Eric continuó con “Gwendoline” cuando se lo pidieron los inconsolables fans de Willie, y continuó, también con “The living doll” (La muñeca viviente). Se trata de una historia inédita en Europa. Yo también hice una versión personal de Living doll.
T.– ¿De quién fue la idea de Living doll?
M.– Willie, como Stanton, trabajaba a veces sobre ideas que le suministraban adinerados erotómanos. Fue uno de estos clientes de Willie el que ideo esta idea digna de Sade, y tras la muerte de Willie se la mostró a Stanton para que la completase, cosa que hizo emocionado.
T.– ¿Qué tipo de personas, o personajes, encargaban a Stanton estas historias?
M.– Stanton está seguro de que Elvis le encargó historias, pero no podrá probarlo nunca; ni le interesa, por supuesto. Tuvo otro cliente muy generoso en Washington... hasta que, en 1963, dejó de hacerle encargos. Esto no significa que fuera el presidente Kennedy, claro está, pero tampoco seria extraño ya que hoy sabemos que fue un obseso sexual.
T.– ¿Estas personas se dirigían a él personalmente?
M.– ¡Nunca! Pero a fuerza de hablar con los Go-between (intermediarios) a veces llegaba a aclarar algunas cosas. Uno de ellos, que venia de Los Ángeles comentó un día: “Menos mal que el avión no me cuesta nada...”. Stanton no tardó en averiguar quién era el dueño de la compañía aérea y supo el nombre del cliente californiano. Stanton y Willie son tan sólo dos de los muchos autores que dedican parte de su producción a encargos privados. Autores de culto en un mundo de fetiches y caprichos, ven como su obra es desigualmente apreciada y distribuida entre distintos países.
T.– ¿De qué modos ven la luz las historias de Stanton?
M.– Eric tiene una lista de clientes, unos mil, que reciben cada nuevo número de STANTOONS, aparte lo distribuye en librerías especializadas y sex-shops. En muchos países es conocido gracias a las editoras piratas. Es difícil y complicado enfrentarse a ellas, por lo que Eric, elude las complicaciones de tribunales...
T.– En España, Marculeta es su editor. ¿Cómo se distribuyen?
M.– Vendo EUROSTANTOONS en los quioscos de la Rambla y en los Drug Stores de Barcelona. En Madrid, en los principales quioscos del centro. Pero nada en el resto de quioscos de España. Las mayores ventas se realizan en los Shex shops.
T.– ¿Qué clase de público crees que compra este material?
M.– Masculino, casi exclusivamente. De cierto standing, aunque hasta ahora no han aparecido capitalistas... los obsesos hispanos son de clase media: médicos, comerciantes, “profes”; pero constato un desinterés total de la mujer hispana hacia la Dominación Femenina, que es la que ilustra Stanton. En U.S.A. las lectoras son cada vez más numerosas.
T.– ¿No te parece, sin embargo, que los guiones de Stanton son, cuando no flojos, vulgares?
M.– Stanton piensa que lo importante para nuestra clientela es el dibujo, no el script. Yo creo que está en un error y se lo he reprochado muchas veces en nuestras discusiones, pero ¿Qué le vamos a hacer? Nadie es perfecto... Ni siquiera Stanton! Y es una pena, porque muchos autores prisioneros de la FIEBRE han hecho de sus delirios un placer colectivo, para el gran público, al apoyarlos en un buen guión.

De cualquier modo, adictos al cómic, al sado o a las dos cosas, este mes estáis de suerte. Eric Stanton ha salido de las catacumbas del olvido para castigar vuestras retinas. ¡Gritad más fuerte!

miércoles, octubre 31, 2007

COMO CONOCÍ A ERIC STANTON.

A continuación transcribo el texto del dibujante y editor, Edmundo Marculeta, aparecido en la revista Tótem el Cómix número 13, editada por Toutain Editor en 1987.


De no haber existido un sueco llamado Hans Sidén yo no hubiese conocido nunca a Eric Stanton. Cuando, en 1970, comencé a publicar en Suecia las andanzas de Gino Minestrone, el enano Machista, empecé a recibir cartas ditirámbicas de un tal Hans Sidén en las que, incansablemente, me repetía que yo era el mejor dibujante sadomasoquista después de Eric Stanton. Yo no había oído hablar aún de este Stanton y se lo confesé al sueco. Sidén me envió fotocopias de dibujos de Stanton y su dirección en New York. Sidén se vanaglorió de poseer un dibujo dedicado del number one sugiriendo que si tuviese otro del número dos su felicidad seria completa. Halagado, se lo envié a vuelta de correo.

Cuando, hace diez años, me disponía a visitar por primera vez los U.S.A. Sidén me ordenó:
–¡Tienes que ir a ver a Stanton!
Eric Stanton, con el que simpaticé en el acto, me dijo que el tal Sidén era un pelmazo que le había sacado ya varios originales pero yo le hice notar que –por una vez– Sidén había hecho algo útil en su vida: PROVOCAR EL ENCUENTRO MARCULETA-STANTON. Eric tuvo que admitirlo y, enternecido propuso que le enviásemos, ipso-facto, un dibujo en el que una gachi de Marculeta pelease con una de Stanton. Así fue como Hans Sidén fue el primer poseedor de un original mitad Stanton mitad Marculeta. Después –era inevitable– Stanton me propuso de realizar, al alimón, una historia en la que él dibujaría la señora sádica y yo la inocente muchacha que soporta todo. Hice también series en las que Eric hacia el lápiz (a él le gusta más el lápiz que la pluma) y yo lo pasaba a tinta.

Eric Stanton nació en Brooklyn (New York) el 29 de septiembre de 1926 de una familia de emigrados rusos. Ahora (la entrevista es de 1987) vive en Clinton (Connecticut) pequeña ciudad situada a cien millas de Nueva York. Tiene una mujer encantadora –Britt, joven y bella pintora noruega– y dos hijos: Bill y Amber. En 1942 –con 16 años– Eric empieza a trabajar y lo hace en un cementerio. ¡Extraño trabajo para un adolescente el de enterrar y desenterrar cadáveres! Después trabajará –para compensar– en un alegre “Night Club” ruso. Stanton descubre en 1948 Sweet Gwendoline de John Willie en la revista “BIZARRE” y escribe a Irving Klaw que le contesta proponiéndole un ensayo. Eric le presenta “BATTLING WOMEN” que es publicado. En 1951, Stanton entra en la Nueva Escuela de Artes Visuales abierta por Burne Hogarth y durante un año trabaja allí con Will Eisner, Gene Bilbrew (Eneg) y Steve Ditko. Sweeter Gwen, la parodia de Sweet Gwendoline, apareció en 1960. Esta serie fue reproducida en muchos países, generalmente en ediciones piratas.

Edmundo Marculeta